Ella se quita los zapatos y deja que sus pies toquen la suave arena de la playa. Se queda absorta viendo volar las gaviotas mientras las olas del mar llegan hacia ella. Escribe sentada tras la ventana mirando los tejados y cómo la lluvia resbala por los cristales.

Ella es una mujer romántica que sueña despierta, imaginando cuál va a ser su próximo viaje. No necesita de príncipes que vengan a su encuentro. Puede pasarse la tarde a solas con su taza de té en las manos, pero no cualquier taza, esa taza de cerámica que compró en el Soho.

Ella vive con pasión la vida, se pone música y, de repente, le invade una enorme alegría y se pone a bailar. El tiempo se detiene, sonríe y baila hasta quedarse exhausta, se mira en el espejo y se ve guapa, feliz, radiante. El mundo es maravilloso y ella está en él.

Ella escribe en una hoja tras otra ideas, ideas de nuevos proyectos para sus libros, y su pluma es testigo de los lugares mágicos que ha visitado. Es independiente y ama su libertad por encima de todo, enfrentándose a sus miedos a través de una constante búsqueda interior.

Ella es empática, aventurera, pionera, comprensiva y ha aprendido a escuchar acompañando a los demás, sin sentirse la protagonista de la película. Le apasiona el arte, la escritura, la música, la literatura y la fotografía. Tiene una naturaleza salvaje, libre, atrevida y rebelde.

Ella también llora. Se ha convertido en la heroína de su propia historia.

Ella es Mila Haru, una mujer como tú, que sabe cómo te sientes porque necesitó tiempo para poder escribir su primer libro, Diario de una heroína, pero que cuando descubrió quién era, surgió la magia.

El camino que he elegido como escritora no ha sido fácil. En estos últimos años he pasado por distintos procesos de transformación y aceptación. Algunos dolorosos, otros felices. 

El mas doloroso me derrumbó cayendo en picado. Nada calmaba ese fuego interno, estaba demasiado dolida y enfadada conmigo misma y el mundo para sacar la cabeza fuera de mi caparazón. Es así como me zambullí en la escritura a través del silencioso dolor que me rompía por dentro y, sin darme cuenta, fui sanando cada una de mis heridas, lamiéndolas con la suavidad de cada palabra escrita.

Un nuevo camino se dibujó enfrente de mí y pude desprenderme de mi saboteador interno que poco a poco se desvaneció.

Algunos caminos no son fáciles y nos enfrentan a nosotras mismas. Pero justamente eso, es lo que nos lleva a poder convertirnos en nuestra mejor versión. Sólo se trata de eso, de liberarnos de nuestras carencias y limitaciones, para abrirnos a la felicidad y para mí la felicidad llegó, en el momento que dije que SÍ a mis sueños y poder ayudar a los demás en la creación de los suyos.

No pretendo ser tu heroína, pero sí espero ayudarte a descubrir a la que vive en ti.